COMUNIDAD Hindú

Los primeros establecimientos y bazares indios en Melilla empiezan a proliferar a finales del S XIX; sus propietarios procedían de otros enclaves del Mediterráneo y la costa africana y los reducidos datos históricos que poseemos respecto a ellos se encuentran en el archivo del historiador Francisco Saro Gandarillas compilados posteriormente en el trabajo de Miguel Gómez Bernardí publicado en 2009.

Estas fuentes nos indican que en 1893, en tiempos de la Guerra de Margallo, procedente de Gibraltar, llegó a Melilla el primer hindú del que se tiene constancia: Choytram Pom, viudo, de 40 años oriundo de Bombay. Éste junto a Dohy Cano Pobuy de 24 años, también de Bombay, se establecieron al mando de un comercio aunque desconocemos la relación entre ambos, si era solo de tipo comercial o si les unía algún tipo de alianza familiar.

Dos años más tarde, en 1895, arribó Thy Com Deis, de 28 años, que igualmente se dedicó a regentar un bazar en la calle Alfonso XII del barrio del Mantelete, donde también se ubicaban un importante colectivo de hebreos y musulmanes comerciantes. Este emplazamiento no fue en modo alguno casual, ya que era el primer barrio extramuros, ubicado anexo a la explanada cercana al puerto, donde además del trasiego de pasajeros y tropa de los vapores que hacían escala en Melilla, se celebraba el zoco que concitaba a compradores y comerciantes de toda la comarca, justo en el solar donde posteriormente se edificó el primer mercado de abastos siguiendo otros modelos contemporáneos de arquitectura de hierro.

En 1899 se tiene constancia de la llegada a Melilla del comerciante Pohomul y sus hermanos, conocido como “Julio el Indio” o “Julio el simpático” que regentaron un bazar-joyería en el nº 8 de la Avenida, actualmente nº 24, que se mantuvo hasta la década de los 90 del siglo pasado.

En 1909-1910 se documenta la llegada de más comerciantes procedentes de la India, pero parece que las dos primeras décadas del S.XX aunque supusieron un momento de auge y efervescencia comercial y económica en la ciudad, no aseguraron la prosperidad de sus negocios ya que no existe constancia de los mismos en los registros de 1932.

Estas tiendas de bazares orientales se especializaron en mercancías del Lejano Oriente y pertrecharon, no solo a la ciudadanía de Melilla, sino también a buena parte del futuro Protectorado, de porcelanas, lacas, sedas, marfiles, perfumes, joyería y otras curiosidades.

Especialmente relevante es la historia de Verhomal Parsram Nanwani y su hermano Manghanmal que procedentes del Sind llegaron a Melilla en 1924 tras un largo periplo que les hizo pasar por Sudáfrica y atravesar todo el continente africano hasta llegar a Melill; Verhomal fue conocido popularmente como “Pepe el Indio” y regentó varios bazares en la Avenida hasta que se estableció en el suyo propio “La flor de la India”; su hijo Ramchand (Ramesh) prosiguió la tradición familiar también con su propio bazar, “Comercial Jamna”, que mantuvo abierto hasta fechas recientes.

Una nueva oleada de familias hindúes comenzaron a llegar a Melilla cuando se independizó la India (1947) y la región del Sind quedó bajo la soberanía paquistaní. A partir de esta fecha la comunidad alcanza su cénit rondando unas 300 personas. Este periodo es ejemplo de asimilación social, cultural y de sincretismo religioso.

Entre los años 60 del siglo pasado, los sindhi mantenían el 65% del comercio en Melilla. Hablamos de bazares que llegaron a ser muy ricos tanto en sus mercancías como en los volúmenes de negocio, empleando a unas 50 o 60 personas por bazar. En los años 70 llegaron a mover el 80% del P.I.B. de la ciudad gracias a la exclusividad en la distribución y venta de productos electrónicos, unido a los beneficios de la exención de impuestos.

Las primeras generaciones mantuvieron la nacionalidad india y fueron muy puntuales los casos que solicitaron la española, pero a partir de la segunda generación, ya nacida en Melilla, la fueron adquiriendo con regularidad, salvo excepciones como el reputado comerciante, Ayul Lalchandani, que por añoranza a su patria de origen mantuvo su nacionalidad de origen.

Hasta la década de los 70 del siglo pasado los hindúes residentes en Melilla celebraban sus rituales en semiclandestinidad, nos siendo hasta 1977 cuando se inscriben en el Registro nacional de Entidades Religiosas y un año más tarde el filántropo A. Lalchandani,  fue el principal promotor para la construcción del oratorio sito en la calle Castelar, que recientemente ha sido trasladado a una nueva sede en la Calle Padre Lerchundi.

A partir de los años 70-80 el declive poblacional va a ser progresivo motivado por causas como la integración de España en la Unión Aduanera de la CEE que hizo desaparecer la condición de puerto franco de Melilla, la reforma de la Ley de Extranjería entre 1985-87 que terminó de normalizar el estatus jurídico de nacionalidad de algunos hindúes melillenses y favoreció su movilidad por España y Europa, y el fin del servicio militar obligatorio en 1999, que redujo drásticamente el número de efectivos destinados en Melilla y las tradicionales visitas de sus familiares que venían a las juras de bandera, reduciendo enormemente los beneficios y volumen de negocio de los bazares. A todo ello se añade que gran parte de los descendientes de la comunidad de tercera y cuarta generación prefirieron la formación profesional y universitaria en otros campos, destacando especialmente los dedicados al ámbito sanitario.

Es relevante, también, como entre estas nuevas generaciones se han dado con absoluta normalidad matrimonios mixtos con cónyuges de otras comunidades o etnias (en concreto con la comunidad cristiana), configurando una comunidad pequeña, pero cohesionada, perfectamente integrada en el contexto intercultural melillense y gozando también de amplio respaldo institucional que apoya parte de sus espacios religiosos, de socialización y actividades.

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