COMUNIDAD Amazige

La implantación de la cultura amazige en la región del Rif es milenaria; a lo largo de los siglos, una sociedad eminentemente tribal, se fue adaptando y sobreviviendo a las sucesivas invasiones y civilizaciones que recorrieron la región de Guelaya donde se asienta la Melilla actual.

La presencia de esta población en la ciudad es igualmente secular, tanto en el Medievo, como cuanto se toma el territorio y se construye la ciudadela fortificada castellana a finales del S XV, alternando desde entonces, periodos de beligerancia con el enclave fortificado, con otros de relativa calma pacífica.

Por las fuentes de archivo sabemos que desde principios del S XIX se autoriza con “derecho de pernocta” a varios rifeños del Campo Exterior, a residir en la ciudad vieja de Melilla en un progresivo aumento de las relaciones entre ambos ámbitos territoriales tras siglos de asedios y conflictos desde 1497.

Esta intensificación del contacto y las relaciones va a suponer el germen del carácter multiétnico y plurirreligioso melillense que va a culminar a finales del siglo XIX con la construcción de la primera mezquita en el barrio del Mantelete. Dicha ubicación no fue en absoluto casual, ya que se encontraba junto al puerto y su incipiente trasiego de mercancías, tropas y pasajeros, y la explanada, antigua extensión de huerta, donde se va a ubicar el zoco local.

Tras la primera mitad del siglo XX marcada por las Campañas de África y la Guerra Civil, el progresivo asentamiento de población de origen rifeño en la ciudad va a ser constante, al tiempo que sus tradiciones y costumbres culturales y religiosas se van a ir desenvolviendo en una Melilla progresivamente mestizada.

La segunda mitad del siglo pasado transcurre hacia una creciente conciencia social, cultural y religiosa que tiene su reflejo en el plano asociativo y que culmina en los procesos de adquisición de derechos y plena nacionalidad de una gran parte esta comunidad entre 1985 y 1987. Desde entonces su porcentaje respecto al conjunto de la población de Melilla ha ido ascendiendo hasta alcanzar prácticamente el 50% actual, al igual que sus cotas de representación pública e institucional que se extiende por todos los ámbitos de la administración local y estatal.

Entre sus festividades  y celebraciones más destacadas sobresalen:

  • Ramadán. Conmemora el momento en que se reveló el Corán al profeta Mahoma. Supone el ayuno durante las horas diurnas a la vez que un momento de purificación y reflexión.
  • El Aid El Fitr o Aid El Seghir o Pascua Chica. Es la celebración del fin del Ramadán, motivo de reuniones familiares alrededor de copiosas comidas, intercambio de regalos y donativos a los más necesitados.
  • El Aid El Adha o Aid El Kebir o Pascua Grande. Celebran que el ángel Gabriel bajo a la tierra para impedir que Abraham matara a su hijo, conmemorándose con el sacrificio de un cordero.
  • El Mouharam, es el primer día del año nuevo, según el calendario musulmán lunar y conmemoran la héjira o viaje del profeta Mahoma de La Meca a Medina.
  • El Mawlib Ennabaoui es una fiesta tradicional y religiosa donde se celebra el aniversario del profeta Mahoma.
  • El Aid El Achoura , se celebra el décimo día del primer mes del año. Tradicionalmente ha sido un momento de generosidad con los más necesitados.

Pero herederos de una tradición ancestral, la comunidad amazige de Melilla no solo celebran rituales y tradiciones religiosas musulmanas, sino que lo hacen también de otras estrictamente amaziges como:

  • Yennayer o año nuevo amazige. Sigue el calendario Juliano y debido a su acomodo a los distintos ciclos productivos de los cultivos, va a ser adoptado por numerosas tribus del norte de África. Se celebra a mediados de enero y tiene una diferencia con el Gregoriano de 950 años superior. En Melilla se celebra con pleno apoyo institucional desde el año 2012 y concita a un gran número de personas en espacios públicos, entre las que tienen un especial protagonismo las mujeres, a la vez que se festeja con música y danza tradicional, recitado de versos en amazige (Isuram) y talleres de escritura y se degustan platos típicos como el cous-cous, frutos secos, pastas y té.
  • Ansara o Char Meyah. Supone la celebración del solsticio de verano. Al igual que el San Juan cristiano u otras celebraciones del solsticio de verano, se traduce en grandes hogueras sobre las que saltar al tiempo que se degustan frutos y platos de temporada mientras se canta y se danza. Es un fiesta muy circunscrita al ámbito rural del Rif aunque tiene su réplica a menor escala en el contexto melillense.
  • Bachig o Fiesta de las Máscaras. Esta suerte de carnaval parece haber desaparecido en el contexto cercano a Melilla y solo las mujeres de avanzada edad a través de testimonios propios o de sus madres recuerdan que «hombres vestidos con la pieles de los cordero del Aid Kebir, se amarraban la lana de esas pieles en las muñecas y tobillos y las dejaban colgando, se pintaban la cara de negro con carbón. Corrían por las calles asustando los pequeños».

Una tradición de carácter mixto (cultural-religioso) de la cual también participan parte de la sociedad amazige melillense es el fenómeno del morabitismo. Una doctrina que se basa en el culto a personas que en vida han demostrado un acentuado carisma y bondad hasta alcanzar el carácter de santos, al igual que todos los fenómenos de peregrinaciones que suscitan tanto en vida como una vez enterrados y que interconectan Melilla con el territorio circundante donde se documentan hasta seis morabitos.

Otra de las manifestaciones inmateriales identitarias de esta comunidad es su lengua, el amazige. Extendido por todo el área del Magreb, tradicionalmente ha sido transmitido y aprendido por vía matrilineal en el contexto del hogar.  En la actualidad en Melilla se encuentra en pleno proceso reconocimiento y visibilización a través de cursos promovidos institucionalmente, a la espera de poder articularlos para obtener  títulos oficiales.

En el apartado de la gastronomía tradicional, el cordero es el plato estrella. Normalmente vinculado a celebraciones religiosas y familiares, es consumido adobado con especias al carbón, en guiso o al vapor, al igual que el cous-cous que puede ser también vegetal o de pollo, la harira o sopa de lentejas, los panes tradiciones de harina y sémola cocidos en sartenes de hierro, o los dulces ya sean de masa frita, o elaborados con frutos secos.